9 nov. 2007

Mi recuerdo

Hoy te recuerdo, sentado en tu silla, mirando tu cama. Nos contemplo, ambos riendo y jugando, platicando sin palabras, robándole al tiempo razón y distancia.

Hoy te recuerdo, retándonos como niños, jugando a discutir, fingiendo triunfos propios y derrotas contrarias.

La cabeza me arde, mis sentimientos golpean mis sienes y mis ojos se cubren de inminentes lágrimas. No quiero llorarte, porque no lo mereces, aprieto mis dientes, cierro mis puños con fuerza y aunque se halla soltado mi llanto, no es por ti, porque no lo mereces.

Extraño tu risa, extraño tu canto, tus consejos, las palabras que muchas veces no comprendí, extraño tus ojos, tan vivos, y tu pelo tan fino y delgado como el de un gato. Extraño tus frijoles, tus gustos, extraño. La forma en la que te comportabas que te hacía el centro de atención, o la seriedad de tu faz cuando estabas enojada.

Hoy te recuerdo, sentado en tu silla, mirando tu cama. Te contemplo mientras duermes, aun me da risa porque roncabas, y lo hacías muy fuerte.

Hoy te recuerdo, sentado a tu lado, ambos haciendo un esfuerzo para no llorar, que curioso que ambos éramos obstinados y orgullosos.

Estoy perdido en el ensueño, recargo mi cabeza en tu almohada, y trato de recordar tu aroma. Sabes, aun me parece poco común que alguien como tú se comiera su pintalabios o le gustara vestir con un anticuado mandil, siempre fuiste una mujer activa, con tu coro, o tantos paseos, tu gran familia, y tu gusto por caminar.

Mas nunca te rendiste, siempre te esforzaste y defendiste tus convicciones sobre o contra lo que pensáramos los demás, por eso te extraño, por tu confianza, por tu seguridad, y por ese porte de doña de hacienda, señora de la casa, nadie tomó tu lugar hasta el día que marchaste.

Hoy te recuerdo, sentado en tu silla, mirando tu cama. Te recuerda tu gordito, tu niño que te extraña, el amable y cariñoso, gerrocito y orgulloso, tu nieto que no llora por ti porque no lo mereces, porque tú vales mi triunfo, mi alegría, y parte del hombre que soy, es por todo lo que recuerdo y extraño. Espera abuelita pronto volveré a verte.


En memoria de Ma. Guadalupe (1922-2006) y Alicia Emma, (1924-2007)Para la flor que en mi corazón nunca se marchitará.

Escrito después de haber tomado
1 licor de capuchino
2 tequilas sunrise
1 blue lagon
1 margarita
1 martini con fresa
Honda Gonzalez gallo