10 jun. 2008

Nabuco

Deseo publicar este cuento que escribí hace tiempo, tome un curso y el resultado fue este cuento, quiero compartirlo con ustedes

- Abre tus alas mariposa, ábrelas para mí que deseo posarme en tus entrañas -. Nabuco habla extasiado mientras abre las piernas de su amada. La amada en turno de esa noche.

- Lo haré con cuidado preciosa, no quiero que se corra tu maquillaje, limítate a sonreír, y mirarme -. Besa sus muslos, su vientre, y la cruz de su pecho mientras desparrama su regordete cuerpo sobre el de ella, la grasienta piel de Nabuco la engulle. Los labios de ella emiten un sonido ronco.

- Cierra la boca querida, no querrás que los invitados a tu fiesta crean que eres una maleducada -. Sujeta su boca con un gesto varonil, acaricia su mejilla y la besa en los labios con ternura, tanta como le permiten sus jadeos entrecortados.

- Se que lo disfrutas amor, yo también lo disfruto -. Recupera el aliento, la besa y se levanta con cuidado. Sin perderla de vista se viste arreglándose meticulosamente, el silencio de ella es su única respuesta.

- Eres una flor en abril señorita mía, senos pequeños, caderas firmes, piel limpia y rosada, de mis favoritas -. Toma una cámara de su escritorio y comienza a capturarla en los rollos de la reflex. Satisfecho la guarda en un cajón.

- No hagas esperar más a tus invitados, pequeña, les avisaré que en unos momentos estarás con ellos -. Nabuco se acomoda el saco, plancha su corbata, la besa en la frente y poco antes de salir de la habitación cubre el cuerpo con una sábana blanca.

Sobrio