17 oct. 2008

Un arte, un refugio.

Un artista de baile sabe que durante su ejecución sólo importan dos aspectos de la vida. Dejar de pensar y comenzar a sentir.

Es por ello que el verdadero maestro cuando se envuelve en una danza deja de pensar en los pasos y comienza a sentir el ritmo. Deja de pensar en términos de calor y sudores y comienza a sentir las palpitaciones y el aliento de su pareja. Deja de pensar en tiempo como la acumulación de minutos y comienza a sentir el tiempo como un estado de cambio donde todo es posible.

Concluyo que para mí, esta entrega de energía visual es el punto donde dejo de pensar en ti, y aún así logro sentir tu mano estrechando a la mía. Porque te encuentres donde te encuentres tu huella esta impregnada en mi mente y en corazón. Lo demás…

Lo demás es nostalgia, olvido y música.

Escrito después de haber bebido
1 mojito cubano
Rincón de los rumberos