30 dic. 2012

Un año nuevo; una nueva tarea

Todo cambia y nada permanece. Así como el hielo de invierno sede su espacio a la flor de primavera y la crisálida regala sus alas a una mariposa, en la vida; todo se transforma. Incluso, si pudiéramos superar nuestra fragilidad humana; podríamos ser testigos del nacimiento y muerte de una estrella.

Es así como se manifiesta nuestra existencia. Mientras permanezcamos en este mundo, estaremos enlazados al destino de todos los seres que nos rodean. Un incontable número de personas entrarán y saldrán de nuestras vidas. Algunos encuentros serán tan efímeros como un intercambio de miradas en la parada del autobús, otros se manifestarán como relaciones laborales, círculos de amistades o familia. Además, con suerte; habrá uno o varios que nos harán sentir que el tiempo es sólo otra excusa artificial inventada por el hombre y esa alma gemela estará a nuestro lado siempre.

Sin embargo, debemos aceptar que toda relación: grata o desdichada, feliz o superficial, íntima o ajena; es perene, y tal como un día se inició; un día terminará. Es ideal en todos los sentidos estar conscientes de que esta realidad, lejos de ser un pretexto para vivir en completo aislamiento; es una invitación para andar con intensidad el camino que compartimos.

Todas las personas que nos comparten sus vidas, son pequeños Dioses que vienen a enseñarnos algo. Por tanto, es muy importante dedicar el tiempo que nos permitan nuestros caminos, para aprender ese algo y llegado su momento: preparado o abrupto, cortes o agresivo, efusivo o triste, dejemos ir ese regalo divino en paz, armonía y sin rencor.

La tarea es sencilla; amar con intensidad y sin reservas a las personas que llegan. Vivir y compartir nuestros dones. Aprender de ellas, dejarlas ir, y atesorar su recuerdo como parte de lo más valioso que tenemos; nuestra historia.


Hector Alberto
Sobrio.

6 nov. 2012

Eres una bendición en mi vida


En verdad eres una bendición en mi vida. 

Cada vez que te veo fijamente, me permito enamorarme de ti nuevamente. Adoro ese brillo que aparece en tus ojos cuando me miras, la comisura en tus labios que se forma cuando estas a punto de sonreír, el contorno de tus pestañas cuando te acercas.

Como lo dije al principio: en verdad eres una bendición en mi vida.

Escrito después de haber bebido:
Cerveza de cereza
Wingsarmy

26 jul. 2012

El precio de un alma

¿Alguna vez has reflexionado sobre el valor que tiene tu alma?

Hace días estaba recostado en la cama de mi abuelita, uso su cuarto en lo meses calurosos del año, porque mí cuarto es mas sofocante en esos meses. Estaba dormitando cuando comencé a sentir un leve cosquilleo, un cosquilleo que fue aumentando hasta convertirse en una vibración.

Cada vez que vivo uno de estos episodios, sé que algo extraño esta por pasarme. Justo antes de sentir un desprendimiento, algo me sujeto de la axila izquierda, me sujeto que tan fuerte que me quedé parado justo al lado de la cama.

Con mucho esfuerzo intenté moverme sin lograrlo, únicamente pude voltear un poco mi cabeza para ver quién me sujetaba.

Ahi estaba algo que me miraba con ojos molestos, se dirigió a mi en lenguaje que yo entendía y podía interpretar:

- Puedo hacer tus sueños realidad, te puedo dar todo lo que quieras, simplemente el costo que cobraré será tu alma.

Por un momento me quedé pasmado, una parte dentro de mí respondió rápidamente:
- Mi alma sólo es Dios y el la posee, mi alma es de Dios y de nadie más, mi alma...

Ya no recuerdo que pasó el resto de la noche. Sólo sé que me levante aturdido y más canso que cuando me había acostado.

¿Alguna vez has reflexionado sobre el valor que tiene tu alma? personalmente creo que vale mucho.

Escrito después de haber bebido:
1 Bohemia chocolate
en mi casa

17 jul. 2012

Regalo de Dios II

Tus ojos brillan como la luz del amanecer en el horizonte...

9 may. 2012

Reflexión

NO se si sea una cualidad o un defecto, pero me afecta demasido el dolor y tristeza de las personas que me rodean, tanto que a veces no puedo mantenerme frío y distante, tanto que me uno a su dolor en silencio.

A veces me gustaría dejar de sufrir por los demás, otras tantas, me siento capaza de resolver cualquier problema.

Y en muy pocas ocasiones decido escribir sobrio.